Las autoridades de Brasil investigan a Ana Paula Veloso, una joven estudiante de derecho originaria de Río de Janeiro, acusada de haber asesinado al menos a cuatro personas mediante envenenamiento en un periodo de cinco meses. De acuerdo con los reportes policiales, la mujer habría utilizado desde productos químicos comerciales hasta artículos de limpieza para cometer los crímenes, algunos de ellos a cambio de dinero.
Según las investigaciones, Veloso cobraba por ejecutar a sus víctimas y con el dinero obtenido pagaba deudas y préstamos personales. Antes de iniciar su serie de homicidios, presuntamente probó sus métodos en al menos diez perros, con el objetivo de medir la dosis exacta de veneno necesaria para causar la muerte.
El jefe de la Policía de Sao Paulo, Halisson Ideiao, señaló que la mujer “era increíblemente manipuladora con sus víctimas y mostraba una satisfacción mórbida por asesinar, sin señales de remordimiento”. Las autoridades consideran que se trata de un caso poco común en la criminología brasileña, tanto por la frialdad de la sospechosa como por la planeación de sus actos.
Las víctimas identificadas incluyen a Marcelo Fonseca, quien le rentaba una habitación; María Aparecida Rodrigues, con quien mantenía una relación sentimental; Neil Correia da Silva, asesinado por encargo de una compañera de estudios que le pagó cerca de 13 mil 500 pesos mexicanos; y Hayder Mhazres, su pareja más reciente, a quien presuntamente mató con un pastel envenenado.
Las autoridades también investigan la posible complicidad de su hermana gemela, Roberta Cristina, quien habría colaborado en la compra de los venenos y en el intento de ocultar los cuerpos. En los teléfonos de ambas se hallaron mensajes en clave que revelan la planificación de los crímenes.
El caso salió a la luz cuando vecinos denunciaron un fuerte olor proveniente del domicilio de la sospechosa. Dentro de la vivienda, la policía halló el cuerpo en avanzado estado de descomposición de una de las víctimas, lo que permitió vincular a Ana Paula con los demás homicidios. La investigación continúa mientras las autoridades evalúan posibles vínculos con otros casos similares ocurridos en Sao Paulo.