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Mexicano triunfa en Estados Unidos
Mexicano triunfa en Estados Unidos 03 oct 2026

Ignacio Jiménez migró de México a Estados Unidos con un objetivo común entre quienes dejan su país: acceder a una mejor calidad de vida. Comenzó desde abajo: limpió mesas y atendió pedidos. Ascendió peldaño a peldaño y, fruto de ese esfuerzo, años después fundó su propio bar, considerado actualmente uno de los mejores de Norteamérica.

Su menú incorpora ingredientes tradicionales mexicanos como el mole, el maíz y el huitlacoche, capaces de transportar a quienes los prueban hacia los paisajes, aromas y recuerdos de su tierra natal, al tiempo que sorprenden al público neoyorquino.

Pero el camino no fue fácil.

Nacho —como prefiere que lo llamen— llegó a Estados Unidos hace más de 25 años. Primero vivió en Dallas y después se trasladó a Nueva York. Su trayectoria comenzó “desde abajo”: descargó camiones en tiendas departamentales, fue asistente de un artista, mesero y ayudante de mesero.

Los primeros restaurantes en los que trabajó eran mexicanos, pero cerraron y en la búsqueda de un nuevo empleo, advirtió que otros establecimientos estadounidenses no lo tomaban en serio.

“Me costó mucho encontrar trabajo”, dice Jiménez en entrevista con CNN. “En ese momento me di cuenta de que había un gran menosprecio por la cultura mexicana, parecía que los años que tenía de experiencia no me valían para nada en Nueva York”.

Recuerda que durante aquellos años la comida mexicana no gozaba entonces del reconocimiento que tiene ahora. En 2005 aceptó un puesto como garrotero en un reconocido restaurante de Nolita, en Manhattan.

Esa experiencia le mostró que podía desarrollar una carrera en la industria y que aún tenía mucho por aprender. También le hizo sentir que su trabajo tenía valor.Fue la primera vez que entendí esa frase que mi mamá decía: ‘no importa si eres barrendero o lo que sea, tienes que ser el mejor en eso’ y eso en conjunto cambió mi perspectiva”

A partir de entonces, Nacho ascendió dentro del restaurante. Aprendió sobre gastronomía y servicio, además de conocer a personas de Estados Unidos, América Latina, Australia, Europa y África.

“No fue fácil porque a pesar de haber expresado que quería seguir aprendiendo y siempre me atrajo muchísimo la barra, las oportunidades como mexicano no te llegan de lo más fácil, tienes que probarte dos o tres veces más que cualquier otra persona”, afirma.

Jiménez, originario de León, una ciudad en el estado mexicano de Guanajuato, tuvo su primera oportunidad como bartender en 2008, cuando un compañero faltó al trabajo y él se ofreció a sustituirlo.

Compara aquel momento con el de un jugador que por fin cumple el sueño de entrar a la cancha. Era su oportunidad para demostrar que podía estar detrás de la barra y hacer algo más que servir tragos: influir en la atmósfera del lugar.

Aquel día hubo una gran afluencia de clientes, pero se esforzó para que ninguno esperara más de cinco minutos por una bebida. Su desempeño impresionó a la gerente y, a partir de entonces, recibió más oportunidades detrás de la barra.

Jiménez dejó de trabajar en restaurantes mexicanos por el pensamiento recurrente de que su labor no sería valorada ni tomada en serio debido a las percepciones erróneas que existían sobre lo mexicano.

“Las personas te encasillan y si trabajabas en un lugar de tequila o mezcal y eres mexicano, parecía que eso tenía menos valor, lo cual no es cierto porque no es necesariamente saber de mezcal o aprender de tu cultura”, cuenta.

A partir de 2011 surgieron nuevas oportunidades en reconocidos bares de Nueva York. Trabajó en Madame Geneva, especializado en ginebra; supervisó la coctelería de The Daily, en Nolita, Manhattan; y posteriormente dirigió la de Ghost Donkey, un establecimiento centrado en el tequila y el mezcal que le permitió reconectar con sus raíces.

Su paso por Ghost Donkey fue la antesala de una propuesta más amplia sobre su cultura. En 2023 inauguró Superbueno junto con su socio, Greg Boehm.

Ubicado en el East Village de Nueva York, el bar se define con orgullo como mexicano estadounidense. Su decoración combina colores que evocan las calles de México, murales de lucha libre y una carta que fusiona cócteles clásicos con ingredientes tradicionales del país.

“Cuando abres la puerta a compartir tu cultura todo se vuelve una posibilidad para contar una historia, de ofrecer otra perspectiva a lo que es tu país, su diversidad”, dice el hombre.

La gastronomía mexicana está presente en muchas de sus bebidas. Entre ellas se encuentran un negroni con mezcal infusionado con mole, una mezcla de hierbas agridulces y trozos de chocolate; un martini con tequila blanco, destilado de mango, miel y aceite de chile; y margaritas de tequila o mezcal con ingredientes poco convencionales, como mermelada de mole verde y huitlacoche.

También ofrece un refresco de guayaba que remite a Jiménez a su infancia, cuando solía beber refrescos y jugos de fruta. La carta incluye, además, cócteles con variedades de chile como pasilla y guajillo, así como tepache, una bebida mexicana de origen prehispánico que se obtiene a partir de la fermentación natural de la piña.

El menú de comida incluye guacamole, flautas de papa, tacos de pescado y camarón, dorilocos —una popular botana callejera mexicana—, tacos al pastor, nachos, un sándwich de birria y buñuelos.

“Yo busco vehículos creativos para que puedan acercar a la gente a más sabores”, comenta Jiménez. “La margarita es un ejemplo porque además de ser un cóctel clásico, también puede introducir sabores y de esa manera dar a conocer la diversidad de México”.