México cerró 2025 como el país del continente americano con más casos confirmados de sarampión, al registrar 6,213 contagios y 24 defunciones, de acuerdo con datos oficiales. Además, encabezó la lista de muertes por tos ferina, con 72 fallecimientos, aunque ocupó el quinto lugar en número total de pacientes con esa enfermedad, lo que refleja un escenario preocupante en materia de salud pública.
Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta el 27 de diciembre Canadá ocupaba el segundo lugar en contagios de sarampión con 5,353 casos, seguido de Estados Unidos con 2,012, mientras que Bolivia aparecía muy por debajo, con 541 casos confirmados. Estas cifras colocan a México como el principal foco del brote en la región.
El primer caso del año se detectó el 14 de febrero de 2025 en Oaxaca, en una niña de cinco años que había viajado por varios países de Asia y que no contaba con esquema de vacunación. Al finalizar el año, el país acumuló 15,094 casos probables, con una tasa de incidencia nacional de 4.66 por cada 100 mil habitantes.
La situación más crítica se vivió en Chihuahua, donde se concentró la mayor parte de los contagios y defunciones: 6,232 casos probables, 4,483 confirmados y 21 muertes, con una tasa de incidencia de 113 por cada 100 mil habitantes, muy superior al promedio nacional. Otras muertes se registraron en Jalisco y Durango, mientras que entidades como Guerrero, Michoacán, Chiapas y Sonora superaron los cien casos confirmados durante el año.
Especialistas advierten que el sarampión es altamente contagioso y puede provocar complicaciones graves e incluso la muerte, sobre todo en niñas y niños pequeños, el grupo más afectado en 2025. Aunque la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir brotes, la cobertura regional sigue siendo insuficiente: en 2024, la segunda dosis apenas alcanzó un 79%, muy lejos del 95% necesario para evitar la propagación de la enfermedad, lo que mantiene latente el riesgo de nuevos brotes.